...nunca la última, que mis manos teclean cosas que se me ocurren.
En la noche calma, cuando tu te pierdes
cuando sólo el cielo es brillo incandescente,
azotan las preguntas que nunca pude hacerte
y se pierde en lo perdido. Se verdea en verdes.
En el día frío, tu calor buscando,
en el cruel camino -vendaval destrozando-
juega como remolino y tormenta,
tu recuerdo correntada violenta.
Las cenizas no reviven ardor,
atormentan rememorando el apagón;
se unen a este suelo, recónditamente austero,
se van con el viento. Escapan lejos.
Cada hora pasa. Robando ilusión.
Tontera temprana, este corazón.
El descubrir tranquilo de tus manos,
el encender despacio del deseo humano.
Acecha. Se esconde. Me entrega.
Te busca. Me pierde. Escasea.
Inconfundible correr del agua salada.
Indestructible adiós: no ser amada.
Un agradecimiento a Federico, porque después de leer sus poesías pude volver a escribir las mías, que lentamente vuelven a aflorar, sin razón, y bueno... él me dijo: "la poesía no tiene dueño."
Hasta el próximo delirio.
Schmetterling.
Carolina.
jueves, 10 de abril de 2008
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