En esta tarde que no acaba,
en esos besos que reclaman,
en aquellas cosas que el tiempo borra,
pero no el alma.
Ahí es cuando más necesito
la calidez que daba tu calma y el atardecer que llegaba en el día pero no en la casa.
Allí estabas llenando todo
marcando el cuerpo, con tus caricias,
llenando la mente con tus palabras.
Todavía estás, pero a mi modo,
a mi manera de llenar las horas,
con aquellas cosas que existieron
con los recuerdos que se inventaron
con los miedos que tan a deshora llegaron.
¿Por qué en vez de irte solo te alejaste?
¿Por qué en vez de quedarte me dejaste?
Porque sigo sintiendo tu ausencia
como una presencia de sombras,
como un crisol de vacíos,
como una máquina de hacer lágrimas,
como la Soledad pisando el alma,
tu calma... la cama...

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