Hoy es el día que fue hecho para ser.
Desde que dejé a tu corazón a la deriva de otros mares de manos
vivo preguntándome que camino, que locura, que fuego volverá a traerte por acá.
No proyecté que las palabras se arrastraran y destruyeran a su paso lo que sentías.
Lo que sentiste.
La fogarata que una vez provoqué en tus sentidos se ahumó,
mientras yo me contorneaba en otros destinos.
No, no me detuve a pensar.
Sí, sentí las consecuencias.
Llegaron hasta acá las injurias que salieron de tus labios,
se hicieron maldiciones y se cumplieron.
Tus brujerías me condenaron por hechicera.
Hubo senderos que me llevaron a tus pasos,
hubo cielos que llovieron tus ácidas lágrimas sobre mí,
hubo vientos que me ahogaron con tu angustia.
Siempre vos. Siempre acá. Siempre sentencia.
Nunca entendiste. Ha pasado tanto tiempo.
¿Quisiste entender?
Quiero decirte, que, por más que no haya próxima vez,
no te cegues. Ni por amor ni por dolor.
No dejes que las cosas que la vida va quemando
se conviertan en cenizas que se pegan en tus ojos.
No seas uno más de los videntes que no ven.
Que este otoño no ponga hojas en tu corazón
como las que tus árboles deshojaron para mí.
Schmetterling.
Carolina.
viernes, 11 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario